Entra por la única puerta
que te dejé abierta.
Persígueme, acósame… ¡ruega!
rompe las otras si es preciso
o inventa ventanas y llega.
Penetra en mi vida,
invádeme entera,
camina, corre, cabalga… ¡vuela!
a
mi pudor haz caso omiso
y deja imborrable tu huella.
Pinta de nuevo
mi cuerpo
que tu lengua sea el pincel
tu saliva miel la acuarela
y esas locas ganas mojadas
tu única inspiración sean.
Tapiza mis ideas ingenuas
de niña, de inocente, de buena
con mórbidas locuras,
con pecados indecibles,
con ternuras perversas… ¡plenas!
Entra por la única puerta
que te dejé abierta
conquista mi cumbre con tu
hombría
y en un eterno milagro
siembra en mi vientre una
semilla.
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