martes, 25 de junio de 2013


Asoma

Mi impetuoso corcel
de afilados deseos,
que corcoveas siempre
en el límite de mi cordillera

Que vienes y vas,
que vas y vienes
robándome el sol con tus bríos

Te escondes a mis despertares,
le madrugas a mi ocaso,
sólo te encuentro en mis sueños
y entonces cabalgo libre.

Me engolosinas, me engarzas,
me embelesas
luego como saeta llega tu ausencia
y haces mortal la herida.

Jacintos, lunarias y girasoles
en nuestras primaveras
fríos desérticos, cambios de luna
hoy, sola,  beso mis tulipanes amarillos.

Dale una pausa a mis ataduras,
vuelve a mis valles
a buscar tu manantial
corcel majestuoso y alado.

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