Dulce pecado
Hombre amado,
no me des la espalda
quédate de frente,
quiero ver tu faro
guiando mi deseo
quiero tu figura
ancha prominente,
en mis días mozos
ser mi nave oculta.
ser mi aliciente.
Quiero enloquecida
ver entre las sombras
levantar tu hasta e izar mi
bandera
quiero tus jadeos como sinfonía
voy a tocar piano sobre tus
caderas
y tambores indios en tus nalgas tibias.
Déjate amar…
tomaré las riendas
te domaré perdida
cabalgaré hasta el infierno
del deseo prohibido
y probaré el pecado
de amar lo que no es mío.

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